5º Signo Vital
Hay una corriente orientada a promover la medición del dolor como rutina en la clínica, empezando por atención primaria; esta práctica puede cambiar por completo las pautas del diagnóstico, tratamiento y seguimiento del dolor, fundamentalmente del dolor crónico.
Nadie cuestiona la necesidad de medir y controlar los cuatro signos vitales: la temperatura, la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y la presión sanguínea.
A la hora de incorporar la medición sistemática del dolor y, por lo tanto, darle la categoría de 5º signo vital a todos los efectos hay una dificultad de praxis médica, de formación en la terapia del dolor y de la valoración del dolor crónico como patología por si mismo y no como un simple síntoma.
Pero probablemente la mayor dificultad surge por la imposibilidad de medir el dolor de una forma totalmente objetiva, como corresponde a los otros cuatro signos vitales.
Con toda claridad, el dolor, su intensidad y su duración es lo que el paciente refiere como tal, tiene por lo tanto un componente sensorial y un componente motivacional y afectivo.
Aunque hay algunos signos externos claros del dolor cuando llega a límites altos, hay componentes subjetivos como el umbral al dolor, es decir la mínima intensidad de estímulo que se necesita para experimentar dolor y la mayor intensidad de dolor que el indivíduo puede soportar, a lo que llamamos tolerancia.
La revista The Sunday Times en su versión digital publicó el pasado 7 de Junio un artículo informando acerca de la aplicación de técnicas de resonancia magnética funcional (fMRI) para la medición objetiva del dolor.










































