Informe de Human Rights Watch
El próximo lunes día 19 de Octubre del año 2009 finaliza el Año del Dolor dedicado al Dolor Oncológico, patrocinado y coordinado por la IASP.
Si el tratamiento del dolor crónico y, especialmente, del dolor oncológico representa un problema médico, social y humano de primer orden en los países occidentales, podemos imaginar la dimensión de este problema en los países eufemísticamente llamados países subdesarrollados, en vías de desarrollo, tercer mundo, países menos desarrollados, etc.
Recomendamos la lectura de un informe elaborado y publicado por la organización Human Rights Watch, referido a la situación en Camerún pero totalmente extrapolable a una gran cantidad de países cualquiera que sea su clasificación social, económica o política.
Vamos a traducir algunos párrafos especialmente duros que reflejan la casi imposibilidad de conseguir los analgésicos adecuados para poder abordar los niveles severos del dolor.
Human Rights Watch ha descubierto que muchas personas que experimentan dolores graves manifiestan sentimientos similares a los de las víctimas de la tortura: todo lo que piden es que le eliminen el dolor. En las entrevistas, estas personas nos dijeron que habían querido suicidarse para poner fin al dolor, o le habían dicho a los médicos o los familiares que se querían morir.
El Adecuado tratamiento del dolor para los pacientes con un cáncer terminal de Camerún y el VIH / SIDA requiere de un consumo estimado 288 kg de morfina por año. Camerún no ha reportado cifras de consumo desde 2004, cuando se informó de que consumió menos de medio kilogramo de morfina. Esto es suficiente para tratar a unos 82 pacientes terminales de cáncer o de SIDA; esto es aproximadamente el 0,2 por ciento de los que requieren el tratamiento del dolor en el Camerún.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que decenas de millones de personas en todo el mundo sufren de dolor moderado a severo sin acceso a tratamiento; se incluyen 5,5 millones de pacientes con cáncer terminal y 1 millón en fase terminal por SIDA, a pesar de que son medicamentos para el dolor seguros, eficaces y de bajo costo.
El experto sobre la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos y Degradantes, en su informe al Comité de Derechos Humanos comenta que, de facto, la denegación del acceso al alivio del dolor, cuando se causa dolor o sufrimiento grave, constituye un trato cruel, inhumano o degradante.
Human Rights Watch ha descubierto que muchas personas que experimentan dolores graves manifiestan sentimientos similares a los de las víctimas de la tortura: todo lo que piden es que le eliminen el dolor. En las entrevistas, estas personas nos dijeron que habían querido suicidarse para poner fin al dolor, o le habían dicho a los médicos o los familiares que se querían morir.
El Adecuado tratamiento del dolor para los pacientes con un cáncer terminal de Camerún y el VIH / SIDA requiere de un consumo estimado 288 kg de morfina por año. Camerún no ha reportado cifras de consumo desde 2004, cuando se informó de que consumió menos de medio kilogramo de morfina. Esto es suficiente para tratar a unos 82 pacientes terminales de cáncer o de SIDA; esto es aproximadamente el 0,2 por ciento de los que requieren el tratamiento del dolor en el Camerún.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que decenas de millones de personas en todo el mundo sufren de dolor moderado a severo sin acceso a tratamiento; se incluyen 5,5 millones de pacientes con cáncer terminal y 1 millón en fase terminal por SIDA, a pesar de que son medicamentos para el dolor seguros, eficaces y de bajo costo.
El experto sobre la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos y Degradantes, en su informe al Comité de Derechos Humanos comenta que, de facto, la denegación del acceso al alivio del dolor, cuando se causa dolor o sufrimiento grave, constituye un trato cruel, inhumano o degradante.
Para acceder al informe completo:





































