El pasado 11 de Marzo se celebró en Viena una sesión extraordinaria de la Asamblea de las Naciones Unidas con el objetivo de analizar y debatir la situación actual del acceso a los analgésicos para el tratamiento del dolor en países en vias de desarrollo.

Con motivo de esta reunión, la organización internacional Human Rights Watch ha presentado un interesante y bien documentado informe de 45 páginas que se puede obtener en versión completa en la dirección http://hrw.org/en/node/81080/

El tratamiento del dolor crónico y, especialmente, el que se deriva del dolor oncológico y paliativos, así como el que se relaciona con los pacientes de SIDA requiere analgésicos potentes, fundamentalmente de la familia de los opiodes.

Estos analgésicos, empezando por la morfina, están sujetos a estrictos controles internacionales para prevenir el abuso y la desviación hacia su consumo no terapéutico.

El organismo internacional que regula y controla el suministro de estupefacientes a los países es JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes)

El objetivo final es el de que este control internacional de estupefac.ientes sea compatible con el acceso de estos medicamentos para el control del dolor. Todo este tema se sigue regulando por las conclusiones de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, cuyo documento completo se puede obtener en http://www.incb.org/pdf/s/conv/convention_1961_es.pdf.

El sistema de cuotas por el que se rigen los países para solicitar las cantidades de narcóticos necesarias para el uso terapéutico es tremendamente burocrático y restrictivo y la base para definir la previsión de necesidades es la del consumo del año anterior, con lo que se mantiene el mismo nivel de escasez.

Esto es especialmente sensible y deficitario en los países llamados en vías de desarrollo, a lo que se suma que la distribución de las cantidades de analgésicos opioides, ya de por sí insuficientes, se hace de forma irregular, a veces con criterios no médicos y se concentran en los hospitales de las capitales y grandes ciudades, dejando completamente desabastecidas las ciudades mas pequeñas y las zonas rurales.

Una persona que ha estudiado y peleado por el cambio de esta situación de forma extraordinaria es Liliana de Lima, Presidenta de la Sociedad de Cuidados Paliativos Lationoamericana y Directora Ejecutiva de la Asociación Internacional de Cuidados Paliativos.

En países del sur de Europa como España, Italia, Francia, Portugal y Grecia, el bajo nivel de utilización de opiodes para el tratamiento del dolor de moderado a severo obedece además, a otras razones como la deficiente formación de los médicos, la educación sanitaria de la población y determinados prejuicios que relacionan el tratamiento de opiodes, sobre todo de morfina, con el paciente terminal. Este tema será objeto de un artículo en profundidad.

En un próximo artículo analizaremos las conclusiones de la Sesión Extraordinaria de la ONU.

Antonio Bustamante