A lo largo de los últimos veinte años han existido diferentes iniciativas para conseguir que el tratamiento del dolor sea aceptado por la ONU como un derecho humano e incluido en la Declaración de los Derechos Humanos.

Estas iniciativas se acentuaron durante el año pasado con motivo del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada el 10 de diciembre de 1948.

Dentro de los límites razonables de lo que hemos podido investigar, la primera iniciativa organizada y pública se puso en marcha con la creación de la Fundación Para El Manejo Del Dolor Como Un Derecho Humano, registrada en Puerto Rico el 8 de Noviembre de 2002, por un grupo de intelectuales, artistas y juristas y liderada por el Dr. Eduardo Ibarra, especialista reconocido del tratamiento del dolor. Muchos años antes, el Dr. Ibarra ya venía defendiendo en todos los foros internacionales a los que tenía acceso esta idea humanitaria.

Una información mas detallada sobre esta iniciativa y sus actividades pueden verse en la página de Pain Initiative.

En el año 2005 se publica un interesante artículo en la Revista de la Sociedad Española del Dolor, con el título El alivio del dolor como un derecho humano.

Durante el año 2008 surgieron dos iniciativas potentes que marcan un antes y un después por el rigor, el nivel de consenso y la claridad de sus planteamientos. Lamentablemente no se unieron las voluntades y los esfuerzos necesarios para que hubiesen formado una única iniciativa universal, con muchas mas posibilidades de avanzar en estos importantes objetivos.

hrwLa Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor, liderada por su presidente el Dr. Eduardo Ibarra, se reúne con los presidentes de las asociaciones de países el 22 de Mayo del 2008 en Panamá; esta reunión a la que tuve el honor de asistir, finaliza con una importante y consensuada relación de principios bajo el título Proclamación del Tratamiento del Dolor y la Aplicación de los Cuidados Paliativos como Derechos Humanos.

Casi en paralelo, con un desfase de unos meses, se desarrolla otra iniciativa coincidente en los fines  liderada por Liliana de Lima, Directora Ejecutiva de la International Association for Hospice and Palliative Care, con el título de Declaración y Compromiso Conjunto sobre los Cuidados Paliativos y el Tratamiento del Dolor como Derechos Humanos.

También queremos mencionar la última iniciativa internacional planteada por parte de la organización Human Rights Watch en un profundo informe bajo el título Please, do not make us suffer any more…; Access to Pain Treatment as a Human Right.

A estas iniciativas se han unido numerosas adhesiones de sociedades científicas y sociales que demuestran la importancia del problema y la necesidad de unificar criterios, aunar iniciativas y recursos y dejar atrás personalismos y protagonismos para que domine el objetivo común y totalmente aceptado de conseguir lo antes posible que EL TRATAMIENTO DEL DOLOR SEA CONSIDERADO COMO UN DERECHO HUMANO UNIVERSAL POR TODOS LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES.

Antonio Bustamante